sábado, 10 de noviembre de 2012

20 con 20 de The Beatles...

¡Fanfarrias, clarines, timbales y un redoble de tambor! Hoy entro en la veintena. Para celebrar tan feliz acontecimiento, hoy habrá aquí veinte canciones de The Beatles con las que se me enamora el alma especialmente y luego, otras veinte así en general seleccionadas de entre mi lista de imprescindibles.

Pues hala, a empezar:

La perdición de mi garganta.
Cogiendo un tema de Chuck Berry y dinamitándolo por completo. Y en una nota al margen, creo que el acento de Harrison es incluso físicamente achuchable.
Mi tono de despertador (un lujo despertar todos los días con Harrison metiéndome un guitarrazo en la oreja, lo que no sé es cómo todavía no me he estampado en el techo). La película con la que se estrenó el primer DVD de mi casa y que redespertó mi Beatlemanía a los 12 años. Una película que podría ver mil veces sin cansarme. Y al final de este clip, cuando están llegando al tren, se me ve a mí (bueno, a una chica que era igual que yo cuando vi la peli por primera vez).
Una de Ringo, que el pobre hombre también merece su parte. Y si veis la película anteriormente mencionada, podréis ver "el baile del Ringo saltarín", uno de mis pasos de baile oficiales con la señorita Losada.
Lennon a la armónica, una de las varias modalidades que hacen que una fan de Justin Bieber a mi lado parezca un ser circunspecto y juicioso.
Una de las primeras letras que iba más allá del tú-yo-el-amor-y-los-pajaritos. Una peli tronchantemente absurda y chorresca. Y siempre que la oigo en directo tengo que hacer la gracieta de preguntar "¿Pero entonces ahora podemos sacrificar al batería?". Si alguna vez la sufrís en vuestras propias carnes, no me la tengáis en cuenta.


Aquí me limitaré a decir que me centro en lo que me centro, y creo que la señorita Losada me entenderá. Vaya, que los cuatro están increíblemente monérrimos.
Entramos en mi época favorita, la de Rubber Soul y Revolver. Lo hacemos con el que hoy he calificado como "El TE-MA-CO, así en mayúsculas". No diré nada más que la escuchéis.
Una de esas letras que me han llamado muchísimo la atención desde pequeña. Además, en la película "Yellow submarine" se la dedican al personaje de Jeremy Hillary Boob PhD, que si seguís este blog, sabréis que me encanta porque me parece que es más feo que pegarle a un padre con un calcetín sudao pero a la vez es extrañamente adorable.
Sería capaz de distinguir la distorsión guitarrera del principio en cualquier circunstancia.
En el estribillo encontramos otra de esas letras que me han parecido brutales de toda la vida.
¿Yo? ¿Hippie a destiempo? ¿Yo? ¿Por qué siempre me lo llaman?
De estas dos, realmente, lo que me encanta es cómo se encadenan.
Quería escoger una representativa de las Lennonianas del periodo psicodélico y me quedo con esta.
Brutal, y con uno de esos tándems que me encantan (Harrison + Clapton).
Genialmente raruna. Y no haré declaraciones de esa vez que mi madre y yo acabamos marcándonos una air guitar subidas en los muebles del comedor.
Una letra sin pies ni cabeza. Eso sí, soy incapaz de escucharla sin que me entre la risa tonta por, digamos, cierto doble sentido (if you know what I mean, jejeje).
Proyecto tristemente puesto en espera hasta que tenga una cejilla mecánica (¿Alguien se ofrece a regalármela? ¡Que es mi cumpleaños, jorl!)
Esta versión no tiene la parte hablada, pero es una parte que me encanta. De los grupos tributo que he visto, solo uno la ha incluido, y eso es un detalle que me llega a la patatuca.

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