martes, 30 de abril de 2013

Terapia combinada para la mala leche



Hoy ha habido un momento en el que por cuestión de un examen me he puesto de MUY pero que MUY mala leche. Así que nada más llegar a casa he seguido mi terapia habitual e infalible: un poco de George Harrison (impresionante temazo que me quería reservar para el viernes, pero me da igual, aaaaaaaaains, esa guitarra...) para volver a la paz interior y no ir por la vida golpeando cabezas (que tampoco es cuestión) y un poco de Springsteen para... pues para eso, para volver a sentirme like a boss.
Y la chica fue muy, muy feliz y decidió tener a Harrison de fondo el resto de la tarde.

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