jueves, 2 de mayo de 2013

Vergüenza extrema

Ayer, mientra veía Juego de Tronos, mantuve dos o tres conversaciones paralelas al respecto. Estas conversaciones pusieron en evidencia dos cosas:
-Tengo una habilidad innata para soltar comentarios inapropiados o malinterpretables sin tener la intención de que resulten así .
-Cuando me doy cuenta de ello, aunque sea una tontería sin importancia, entro en modo vergüenza extrema y puedo pasar horas (sin exagerar) con la cara y las orejas color rojo amapola y a una temperatura tal que se pueden usar para freír huevos.



¡Pues hale, vergüenza ajena y propia por partida doble! Como le dije a una de las implicadas "¿Qué, te hace un arrocito a la cubana para aprovechar al menos la hipertermia orejera?"

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